La vida de Parvana había cambiado mucho desde que los talibanes habían llegado al poder. A las mujeres se les prohibió salir de casa sin un hombre que las acompañara, y a los hombres se les prohibió enseñar a las mujeres. Parvana se sentía frustrada y encerrada en su propia casa.

Al regresar a su pueblo, Parvana se convirtió en un símbolo de resistencia y determinación para las mujeres de su comunidad. Demostró que, incluso en tiempos de opresión y peligro, una persona puede hacer una diferencia.

Sin pensarlo dos veces, Parvana se cortó el cabello y se vistió con ropa de hombre. Se puso el pasaporte en el bolsillo y salió de la casa, decidida a emprender su aventura.